Foto: Portafolio

El panorama para aumentar las reservas de gas natural en el país no está del todo despejado, y si no se le mete el acelerador a fondo se corre el riesgo de perder la autosuficiencia, evento que podría estar a la vuelta de la esquina.

Esta es una de las principales conclusiones del informe sobre el sector que presentará hoy la empresa Promigas, al enfatizar que en los últimos cinco años el citado combustible perdió 5 puntos porcentuales de su participación en la canasta energética del país, pasando de un 23% en el 2013 a un 18% en el 2017.

Según el citado estudio, para el 2017 las reservas totales de gas natural fueron 5,2 terapiés cúbicos (TPC) y la producción de 897 millones de pies cúbicos diarios (Mpcd), lo que arroja una proyección de reservas por producción (R/P) para los próximos 15,9 años.

“En la última declaración de extracción se vio un incremento en el potencial de producción (114 Giga BTU -British Thermal Unit- por día (Gbtud)) para los próximos 10 años, por esta razón es importante aumentar las reservas de gas natural, para lo que se necesita elevar la exploración”, señaló Orlando Cabrales Segovia, presidente de la Asociación Colombiana de Gas Natura (Naturgas).

CAÍDA EN LA TAREAS DE EXPLORACIÓN
Entre las razones que expone el informe de Promigas en el tema de la caída en los niveles de exploración señala que las cifras de sísmica presentaron un decrecimiento del 51% en el periodo de 2013-2017 y una caída del 96% para el último año.

“Son preocupantes los indicadores de la actividad exploratoria en Colombia. Mientras que en el 2013 se exploraron 115 pozos A3 (pozos perforados en estructuras geológicas nunca antes productivas), en el 2017 se taladraron únicamente 54 pozos”, señala el reporte.

Y agrega que en el último quinquenio, las reservas totales de gas natural del país se redujeron en 1.202 giga pies cúbicos (Gpc), es decir un -19%. El mismo ejercicio con las reservas probadas muestra una reducción de 1.612 Gpc, lo que significa una caída de 29%.

Naturgas afirma que para fortalecer la operación se necesitan acciones decididas del Gobierno en materia de expedición de licencias ambientales, manejo adecuado de las consultas populares y previas, y un régimen fiscal y jurídico que ayuden a materializar los proyectos.

Así, se podría volver a cifras de exploración cercanas a las que se registraron en 2011 y 2012, y a niveles de sísmica como los del 2014.

Así mismo es de resaltar que solo restan por acceder a este combustible los departamentos de Vichada, Guainía, Vaupés, Amazonas y San Andrés y Providencia.

AVANCES EN INFRAESTRUCTURA
Mientras las alarmas están prendidas por el decrecimiento en los niveles de exploración, en la otra cara de la moneda se resaltan los logros en la red de transporte.

“En los últimos cinco años se anexaron 278 kilómetros (km) a la red de gasoductos, con los cuales se llegó a 7.499 km”, reza el estudio de Promigas.

Sin embargo, resalta en uno de sus apartes que el volumen de este combustible transportado presentó un decrecimiento del 6% con respecto al año anterior (2016), alcanzando 951 Mpcd en 2017, siendo esta la cifra la más baja del quinquenio.

Entre las razones que expone el citado reporte, está el alto nivel de lluvias que permitieron mantener un óptimo nivel de los embalses y, por ello, una menor generación de las plantas térmicas con base a gas.

Según registros de Naturgas, en los próximos años se harán inversiones en infraestructura cercanas a los US$1.300 millones, que incluyen la construcción del gasoducto jobo - Cartagena - Barranquilla, cuatro proyectos de expansión para garantizar el suministro de gas al centro del país desde Casanare, y otros proyectos priorizados por la Upme, donde se incluye la regasificadora del Pacífico.

Al respecto, Promigas señala en su informe que por un lado están los que apoyan el montaje de la citada planta y fundamentan su posición en la necesidad de velar por una seguridad energética para todos los actores del sector y regiones del país. Mientras tanto, en la acera opuesta se encuentran los que consideran que es una decisión factible de postergar su construcción teniendo en cuenta el potencial de recursos exploratorios del país, la magnitud de las inversiones y su financiación.

“En el mediano plazo solamente tiene sentido una nueva planta de regasificación si el Gobierno da las señales adecuadas para que al igual que con las de la Costa Caribe, las termoeléctricas del interior del país sustituyan el diésel por gas natural importado”, enfatizó Cabrales Segovia.

Por su parte, la Upme, como lo referencia el informe, señala que en el escenario de referencia (bajo de oferta y escenario medio de demanda), se evidencia un déficit de gas a finales del 2023, por lo que es necesario contar con una segunda entrada de gas natural importado en Buenaventura con una capacidad de regasificación de 400 Mpcd.

CAÍDA EN LA DEMANDA ABSOLUTA
Un contraste que resalta el citado reporte es que si bien los usuarios de gas natural presentaron un crecimiento interanual del 6%, pasando de 8.627.949 en el 2016 a 9.046.946 en el 2017, se registra en el mismo lapso de tiempo un decrecimiento si se tienen en cuenta todos los escenarios de demanda.

“El consumo de gas natural en Colombia muestra una disminución de 119 Mpcd si se compara en términos absolutos el consumo de 2017 (863) con el de 2013 (982), explicada, principalmente, por el consumo de los generadores térmicos, quienes a nivel país disminuyeron su consumo en 112 Mpcd”, indica Promigas en su investigación del sector.

Esta empresa señala además que en el 2017, el 68% de los colombianos contaron con el servicio de gas en sus hogares, es decir, 8,8 millones de usuarios residenciales, mientras que en el 2013 este valor era únicamente el 58% (7 millones de usuarios residenciales).

TARIFAS AL USUARIO FINAL
Promigas resalta en su estudio que el componente de suministro (boca de pozo) en la tarifa al usuario residencial final en el país pasó de pesar un 22% en el 2005 hasta un 45% en 2017. Por otro lado, el componente de distribución que representaba un 47% de la tarifa y disminuyó a un 22% para el 2017.

“Lo anterior es producto de las demoras en las tarifas de distribución fijadas en 2004, vencidas desde 2009. En 2013, la Resolución Creg 202 planteó una nueva metodología de distribución con el fin de actualizar estas tarifas, sin embargo en 2016 la resolución Creg 093 revocó parcialmente la resolución 202 de 2013”, indica el estudio de la distribuidora de gas.

 

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Fuente: portafolio.co